IATA: es necesario un enfoque basado en datos para la reapertura de las fronteras

IATA: es necesario un enfoque basado en datos para la reapertura de las fronteras

“Todo el mundo puede respetar una decisión basada en datos. Ese es el camino a la normalidad”, dice Willie Walsh, presidente de la IATA. Walsh defiende la toma de decisiones concretas, no generales, a la hora de solucionar el problema del turismo, ya que ninguna solución puede manejar de manera eficiente los diferentes niveles de riesgo que existe en cada viaje.

 

Walsh opina que el coste social y económico que han supuesto estas amplias decisiones es innecesariamente alto, y defiende que con decisiones basadas en datos es posible tener en cuenta los riesgos concretos de cada situación, y crear medidas suficientes, efectivas y adecuadas que protejan a la gente, y también les permitan viajar sin complicaciones.

En la industria del transporte aéreo no existe ningún plan de recuperación realizado por un solo país. Las decisiones son comunes e internacionales. Por eso, los ministros de Turismo del G20 respaldan un acercamiento sustento por los datos para conseguir reabrir las fronteras. La industria aérea anima al G7 a tomar las riendas y acordar un plan de acción que involucre el uso de todos los datos y la información recogida desde el comienzo del COVID-19.

Para que las decisiones sean efectivas en materia social, económica y sanitaria, es necesario que sean, además de internacionales y basadas en datos, realizadas en cooperación entre los gobiernos y el sector privado. Según David Heymann, profesor de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, las aerolíneas, a diferencia de los gobiernos, están acostumbradas a asumir riesgos, y los gobiernos necesitan aprender a manejarlos, porque el COVID-19 no va a desaparecer a corto plazo. Para que la reconstrucción sea efectiva se necesita evaluar el umbral de riesgo que cada país se puede permitir, y tomar todas las medidas posibles hasta no superar ese umbral. Airbus, Boeing y la IATA ya han demostrado posibles soluciones. Ahora se necesitan diálogos más intensos y transparentes entre gobiernos y aerolíneas para facilitar el transporte internacional.

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