¿Cómo afecta la Estrategia España 2050 al transporte aéreo?

¿Cómo afecta la Estrategia España 2050 al transporte aéreo?

La Estrategia España 2050 planteada por el Gobierno presenta una serie de perjuicios para el sector aéreo. Como indica el informe, España ha conseguido en cuatro décadas la 7ª mejor red de infraestructuras terrestres, portuarias y aéreas del mundo. La inversión que esto conlleva acarrea un aumento de capital y empleo para el país. Sin embargo, la COVID-19, responsable de las restricciones de movilidad, cierre de fronteras y grave crisis económica, ha causado durante este último año una fuerte reducción de la actividad y aumento del desempleo.

Un año y medio después, en plena recuperación, la industria del transporte aéreo debe preparar su adaptación a los futuros cambios que exigirá la España del 2050 de llevarse a cabo. El sector “tendrá que experimentar una transformación profunda” mediante diversas medidas, entre ellas el incluir aeronaves menos contaminantes.

Estos aviones se encuentran en periodo de prueba todavía, pero aun tras superarla, la producción de un número significativo de estos podría llevar años. Hasta entonces, la estrategia baraja diversas penalizaciones económicas para conseguir la esperada reducción de emisiones. Entre estas se encuentran “la tasa del viajero frecuente”, impuestos sobre billetes de avión en función de la cercanía del destino e incluso la prohibición de los vuelos cuyo destino se encuentre a una distancia igual o menor a dos horas y media en tren.

Los expertos denuncian que estas medidas carecen de un respaldo firme y las califican como ineficaces. El Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España (COIAE) expone que los viajes cortos, aquellos en el punto de mira del Gobierno, suponen menos del 5% de las emisiones diarias y “menos del 0,5% de las emisiones del sector aéreo”. A su parecer, prohibir los 70 vuelos regionales diarios (frecuentemente utilizados por razones empresariales o simplemente para una rápida movilidad) desincentivaría la innovación y experimentación, perjudicando a Europa a la hora de competir con China y EEUU.

Su propuesta “útil” consiste en renovar la infraestructura del sistema de gestión del tráfico aéreo que, optimizado, “podría reducir las emisiones en más de un 10%), y un transporte aéreo regional y de corto alcance protagonizado por la propulsión eléctrica e híbrida. En definitiva, apoyan una adaptación, en vez de una regresión, en favor al cambio.

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